El viernes 13 el circuito peñero del Cosquín de Peñas se
pobló de buena música. Los bailarines tuvieron la oportunidad de lucirse.
La Delegación de Goya, llenó el aire de juventud y el folklore
más tradicional se sintió renovado en la voz de este grupo que entusiasmó a
todos los presentes.
Franco Orozco fue uno de los cantores que alegró la noche, uno de los
jóvenes que lleva en el corazón nuestro folklore y es mucho más que una
promesa, es parte de un presente alentador.
Cada expresión tuvo su espacio y así pudimos aplaudir de pie
a los integrantes del Ballet La Cruza que llegaron desde Santiago del Estero. Y
disfrutamos de los “aros” que propuso Claudia Vilte y que el público aceptó
gustoso.
Cuando promediaba la noche en Sociedad Española el grupo
Presenta Trío nos hizo vibrar, luego en Reviens cosecharían más aplausos.
Y es que la fusión del folklore que presentaron nos mostró una lectura distinta
y la gente la reconoció animada.
“El folklore no es uno, es como un árbol que tiene muchas
ramas y se puede tocar de distintas maneras siempre que sea con respeto. Si la
gente entiende eso, aunque no le guste lo que hacemos, ya está”, diría el
cantante del trío; y la gente entendió y gustó su música.
En cada peña una emoción
Cada espacio es diferente pero el deseso de los asistentes a
las peñas es el mismo: disfrutar de las cosas buenas de la vida, la música, el
baile, un buen plato y los amigos, la familia. Ese es el espíritu que atraviesa
al Cosquín de Peñas. Y los artistas lo saben, por eso dejan lo mejor de sí en
cada presentación y se llevan del público el aplauso, las palmas y la emoción
que surge de los recuerdos que cada canción arranca.
Agustín Pistone fue este fin de semana uno de los cantores
que con su "Luna Cautiva" y "Calle Angosta"
nos trasladó a otros tiempos, nos hizo recordar aromas y voces de épocas pasadas,
y nos regaló la frescura de su joven voz.
La alegría del Grupo Vocal Norte poniendo a bailar al
público de La Herradura es otra hermosa postal de este viernes.
Gatos y chacareras hasta el amanecer, para cumplir con el
ritual de una noche más del Cosquín de Peñas.
















